miércoles, 29 de octubre de 2008

Comunicación y pedagogía en la tutoria e-learning.


De la misma manera que el rol del docente se redefine en los entornos e-learning, la idea de comunicación y pedagogía también adquieren nuevas significaciones.

Los profesionales que se dedican a al tutoría on line deben contar con una concepción integrada de algunos concepto fundamentales en e-learning.

La tutoría es la relación que establece el profesor con sus alumnos virtuales, junto con el material de estudio y entorno web en el que se desarrolla el curso. Es una mediación entre los contenidos y los estudiantes, con el objetivo de romper las distancias temporales y espaciales propias del aprendizaje virtual.

En tal sentido, una interpretación clara de nociones como comunicación, pedagogía, tecnología y gestión, son fundamentales para aquel que intenta convertirse en un tutor e-learning. En este artículo nos centraremos en dos conceptos relevantes, como son la comunicación y la pedagogía.

En primer lugar, el concepto de comunicación no sólo abarca la presentación y transmisión del contenido formal del curso, sino que se apoya fuertemente en la participación. Las personas se comunican con un propósito particular, es de vital importancia que el tutor reconozca los usos del lenguaje y el contexto sociocultural e histórico desde el cual los estudiantes enuncian sus percepciones. De esta manera, reconoce las historias personales, las motivaciones y vivencias, las expectativas y frustraciones y dicho reconocimiento produce una “puesta en común” entre los participantes.
La construcción de este vínculo no puede pensarse sin una relación constante y motivante con su comunidad de alumnos. Los foros, el chat y el mail son las herramientas virtuales que permiten concretar esta idea de comunicación.

Para referirnos a la noción de pedagogía, es indispensable considerar los paradigmas educativos que guían la práctica tutorial. La idea aquí no es describir cada uno de ellos, sino analizar brevemente el paradigma sociocultural, como eje del e-learning. Este define al tutor como un agente cultural que desarrolla su práctica en un contexto socialmente determinado, fomentando la participación y el involucramiento, promoviendo la intersubjetividad a través del lenguaje. El objetivo final es lograr un uso autónomo de los contenidos por parte del estudiante.
En la dimensión pedagógica la motivación y el seguimiento forman parte de la rutina tutorial. Acciones como el feedback permiten fortalecer y retroalimentar la calidad del aprendizaje, otras más concretas son responder consultas, fomentar el intercambio de ideas, impulsar la elaboración personal, etc.

Sin embargo, poseer una clara interpretación de ambos conceptos no garantiza que la labor del tutor en espacio virtual sea éxitosa. A la incorporación de estos conceptos es necesario sumar una adecuada utilización de las herramientas que nos ofrecen las plataformas educativas. A diferencia de la función académica, el tutor on line, además de preocuparse por el que aprenden sus alumnos, debe ocuparse del como estos transitan el proceso de aprendizaje.




miércoles, 22 de octubre de 2008

¿Todos los contenidos pueden ser virtuales?


El diseño del contenido de un curso virtual no escapa a la planificación. Luego de identificar la audiencia y definir objetivos, este paso es uno de los más importantes.

El e-learning ha contribuido a cambiar la forma en que circula el saber y dicha transformación se erige como una de las más profundas que la sociedad afronta por estos tiempos.

En tal sentido Jesús Martín Barbero afirma que “la tecnología remite hoy no a la novedad de unos aparatos sino a nuevos modos de percepción y lenguaje, a nuevas sensibilidades y escrituras”. Tomando como punto de partida esta frase, podemos preguntarnos si todos las temáticas o contenidos son adaptables para formar parte de un proyecto de educación virtual.

Los nuevos modos de percepción y leguaje involucran decididamente a las audiencias en el proceso de aprendizaje en línea. Por lo tanto, yo no podemos pensar en contenidos cerrados e unilaterales para espacios en donde el conocimiento se construye permanentemente.

El primer punto a tener en cuenta a la hora de seleccionar el contenido es sin duda la audiencia. Es decir, el grupo de personas a la cual irá dirigido el curso. Esto está asociado directamente a los fines de la capacitación: que se pretende que el alumno logre.

Asimismo es importante considerar algunos tips para evaluar el contenido que deseamos utilizar en un aula virtual. La relevancia de estos en relación a las características del usuario/estudiante, ya que no todas las capacitaciones son útiles en todos los ambientes. Cuando más similitud exista entre los contenidos y los usuarios de los mismos, mayor relevancia adquirirá el material del curso para estos.

La practicidad es la siguiente. Los contenidos con mayor aplicabilidad son los que logran que el usuario “aprenda a hacer algo”. Así, este siente que el contenido no es mera información, sino que lo habilita a “poner en práctica” los conocimientos aprendido. En muchos casos, cuando el contenido se presenta en forma lineal conduce a que el estudiante no complete la lectura del mismo. Para evitar esto, se recomienda analizar primero el diseño pedagógico que se ha elegido para el armado del material.

Otra premisa es la interactividad. Auque pareciera que los contenidos de un curso escapan a este concepto, la realidad es que si en el aula virtual, el conocimiento se construye, el material no escapa al intercambio y la comunicación permanente. Lograr que el curso sea lo más participativo posible, por ejemplo proponiendo a los estudiantes el aporte de conocimientos en las diferentes secciones interactivas que propone el campus.

Si bien la educación e-learning plantea libertades en acceso y tiempo, en función del diseño y el armado de un curso, nada puede dejarse librado al azar.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Trabajando colaborativamente.


El trabajo colaborativo como alternativa para incentivar la participación y la interacción en las aulas virtuales.

Una tarea que se nos presenta a aquellos que trabajamos en el diseño de capacitaciones e-learning es la organización de actividades: ejercicios, evaluaciones, exámenes, prácticas, etc.

En los espacios de aprendizaje en línea es de vital importancia lograr que el alumno complete o resuelva la actividad propuesta. Dicha meta está íntimamente relacionada con los objetivos de la capacitación y la conceptualización otorgada a las actividades o ejercicios dentro de la capacitación. Es decir si estas revisten cierta obligatoriedad o son sólo actividades para aplicar lo aprendido.

Los entornos virtuales nos ofrecen diferentes espacios donde organizar actividades, por ejemplo los foros son interesantes para platear consignas a resolver. Aquí cada uno de los participantes responden a las preguntas plateadas y el tutor o los demás compañeros pueden ver la definición. Otro tipo de actividades son al autoevaluaciones realizadas a través de la plataforma. En estos ejercicios, los alumnos responder preguntas del tipo multiple choice, relacionar conceptos y completar espacios y una vez completado, la plataforma corrige automáticamente.

Independientemente de cual sea el ejercicio, siempre corremos el riesgo de que los estudiantes no logren concretar su realización. Una alternativa a esto aparece con el trabajo colaborativo. Este se fundamenta en la idea de que el aprendizaje y la actividad se incrementan cuando se desarrollan destrezas cooperativas para aprender y solucionar problemas.

Organizando a los alumnos en “grupos virtuales” de acuerdo a sus actividades y gustos se puede comenzar a trabajar colaborativamente. Sin embargo, las características del trabajo colaborativo difieren del trabajo en grupo y de otros tipos de ejercicios grupales. En tal sentido, destacamos:

· Se basa en una fuerte relación de interdependencia entre los miembros
involucrados en él, por lo tanto, la realización de los objetivos finales alcanza a todos los miembros.
· La responsabilidad es compartida y cada miembro debe asumirla como propia.
· Los grupos definidos son heterogéneos en habilidad y características.
· El logro de los objetivo depende de la realización individual y conjunta de tareas.
· La interdependencia entre los miembros es positiva.

Además, aumenta:
· El aprendizaje de cada uno debido a que se enriquece la experiencia de aprender.
· La motivación y el compromiso
· Las relaciones interpersonales
· Las habilidades sociales, interacción y comunicación efectiva.

Teniendo en cuenta estas peculiaridades, podemos afirmar que el trabajo colaborativo se erige como la herramienta para sortear los problemas de participación en las aulas virtuales. Porque este está regido por un principio general de intervención, en el cual un individuo solamente adquiere sus objetivos si el resto de los participantes logran el suyo.

El trabajo colaborativo no se refiere a la simple sumatoria de intervenciones sino a la interacción conjunta para alcanzar metas determinadas previamente.

viernes, 10 de octubre de 2008

La construcción de la confianza.


La educación a través del e-learning ha redefinido la relación entre docentes y alumnos, al igual que ha cambiado los roles de cada uno de ellos. Este cambio se produce por las características propias de los sistemas a distancia, la ausencia del tiempo espacio y la presencia virtual de los cuerpos en el aula.

En toda relación que forma parte de la vida cotidiana de las personas, aparece la nación de confianza como un elemento primordial para la construcción del vínculo. Sin embargo, en las nuevas formas de relación que plantean los entornos virtuales, el concepto de confianza se redefine.

La construcción de la confianza en la enseñanza presencial o tradicional tiene que ver con la presencia física de la institución, del docente, del material de estudio y por supuesto, de los alumnos. En los entornos de educación en línea puede resultar difícil construir confianza, por el sólo hecho de que la institución o el docente no es visible.

Mientras que la educación presencial construye la confianza de arriba hacia abajo, en las formas participativas de educación la confianza se construye desde la base hacia arriba. En el primer caso, los conocimientos son impartidos por docentes que se erigen como los portadores de la información. En el segundo, los alumnos, individuos anónimos, de los cuales se desconoce su nivel de formación, proveen información y contenidos en las diferentes secciones que contiene una plataforma virtual. Así, el conocimiento se construye y se convierte en patrimonio de todos.

La confianza se relaciona con la comunicación y la interacción. Sino confiamos en el otro o en los otros no podremos crear vínculos y comunicarnos. Por eso resulta de vital importancia comprender que la confianza es la base desde la cual debemos partir para pensar un proyecto de educación en línea, donde la presencia virtual de los cuerpos pone en duda este concepto.