
La educación a través del e-learning ha redefinido la relación entre docentes y alumnos, al igual que ha cambiado los roles de cada uno de ellos. Este cambio se produce por las características propias de los sistemas a distancia, la ausencia del tiempo espacio y la presencia virtual de los cuerpos en el aula.
En toda relación que forma parte de la vida cotidiana de las personas, aparece la nación de confianza como un elemento primordial para la construcción del vínculo. Sin embargo, en las nuevas formas de relación que plantean los entornos virtuales, el concepto de confianza se redefine.
La construcción de la confianza en la enseñanza presencial o tradicional tiene que ver con la presencia física de la institución, del docente, del material de estudio y por supuesto, de los alumnos. En los entornos de educación en línea puede resultar difícil construir confianza, por el sólo hecho de que la institución o el docente no es visible.
Mientras que la educación presencial construye la confianza de arriba hacia abajo, en las formas participativas de educación la confianza se construye desde la base hacia arriba. En el primer caso, los conocimientos son impartidos por docentes que se erigen como los portadores de la información. En el segundo, los alumnos, individuos anónimos, de los cuales se desconoce su nivel de formación, proveen información y contenidos en las diferentes secciones que contiene una plataforma virtual. Así, el conocimiento se construye y se convierte en patrimonio de todos.
La confianza se relaciona con la comunicación y la interacción. Sino confiamos en el otro o en los otros no podremos crear vínculos y comunicarnos. Por eso resulta de vital importancia comprender que la confianza es la base desde la cual debemos partir para pensar un proyecto de educación en línea, donde la presencia virtual de los cuerpos pone en duda este concepto.
En toda relación que forma parte de la vida cotidiana de las personas, aparece la nación de confianza como un elemento primordial para la construcción del vínculo. Sin embargo, en las nuevas formas de relación que plantean los entornos virtuales, el concepto de confianza se redefine.
La construcción de la confianza en la enseñanza presencial o tradicional tiene que ver con la presencia física de la institución, del docente, del material de estudio y por supuesto, de los alumnos. En los entornos de educación en línea puede resultar difícil construir confianza, por el sólo hecho de que la institución o el docente no es visible.
Mientras que la educación presencial construye la confianza de arriba hacia abajo, en las formas participativas de educación la confianza se construye desde la base hacia arriba. En el primer caso, los conocimientos son impartidos por docentes que se erigen como los portadores de la información. En el segundo, los alumnos, individuos anónimos, de los cuales se desconoce su nivel de formación, proveen información y contenidos en las diferentes secciones que contiene una plataforma virtual. Así, el conocimiento se construye y se convierte en patrimonio de todos.
La confianza se relaciona con la comunicación y la interacción. Sino confiamos en el otro o en los otros no podremos crear vínculos y comunicarnos. Por eso resulta de vital importancia comprender que la confianza es la base desde la cual debemos partir para pensar un proyecto de educación en línea, donde la presencia virtual de los cuerpos pone en duda este concepto.

2 comentarios:
Muy interesante
Masters y cursos
salu2
Me gusta mucho, que hayas inaugurado un blog con esta temática tan nueva e interesante.
saluditos.
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