
Con las tecnologías de la comunicación y la información creciendo a escala planetaria, accedemos a una gran cantidad de datos, que de otra manera no tendríamos al alcance de nuestras manos.
En la sociedad digital, Internet y sus redes permiten a los usuarios dos acciones que son el resultado de esta forma de acceso al conocimiento. La primera es leer millones de documentos, artículos, publicaciones, ensayos y hasta libros on line y la segunda es almacenar en sus computadoras personales esta información. Estas acciones llevan a que las personas que son habituales navegantes comiencen a armar u organizar especies de bibliotecas personales en sus computadoras.
La recopilación de información que nos propone Internet origina una “biblioteca virtual”, la cual se aleja de la noción de biblioteca que todos conocemos. Podríamos afirmar que el único punto en común entre ambas es la presencia de toda la información junta en un mismo espacio. En una, estamos en un espacio físico y en la otra en un espacio virtual.
Mas allá de esto, la biblioteca on line es participativa, democrática y personal. Existen muchos sitios en los cuales los usuarios o lectores pueden sumar información propia sobre un tema en particular, a través de publicaciones. Así otros pueden acceder a nuestra información y esta se comparte y circula. También es posible sumar comentarios u opiniones, es decir interactuar e intercambiar ideas. Es decir, que esta biblioteca se convierte en un lugar de encuentro de toda la comunidad educativa y de aquellos que buscan información en la red. Cualquier persona puede acceder, sólo hace falta un ordenador y conexión digital, por eso es democrática.
El usuario interactúa activamente con la máquina para encontrar los datos que desea y así organizar archivos según sus temas de interés. Esta es la caracterización personal de esta forma de agrupar la información.
La biblioteca digital está en nuestros hogares y ya no es necesario trasladarse. Aquí es posible llevarnos la información a nuestra casa, organizarla y clasificarla según nuestros gustos o intereses.
Estos movimientos no representan la perdida de importancia de la biblioteca tradicional como espacio del saber, sino que la nueva forma de recopilación de información significa la expanción del saber. Una condición imprescindible para ubicarnos en la nueva sociedad del conocimiento.
En la sociedad digital, Internet y sus redes permiten a los usuarios dos acciones que son el resultado de esta forma de acceso al conocimiento. La primera es leer millones de documentos, artículos, publicaciones, ensayos y hasta libros on line y la segunda es almacenar en sus computadoras personales esta información. Estas acciones llevan a que las personas que son habituales navegantes comiencen a armar u organizar especies de bibliotecas personales en sus computadoras.
La recopilación de información que nos propone Internet origina una “biblioteca virtual”, la cual se aleja de la noción de biblioteca que todos conocemos. Podríamos afirmar que el único punto en común entre ambas es la presencia de toda la información junta en un mismo espacio. En una, estamos en un espacio físico y en la otra en un espacio virtual.
Mas allá de esto, la biblioteca on line es participativa, democrática y personal. Existen muchos sitios en los cuales los usuarios o lectores pueden sumar información propia sobre un tema en particular, a través de publicaciones. Así otros pueden acceder a nuestra información y esta se comparte y circula. También es posible sumar comentarios u opiniones, es decir interactuar e intercambiar ideas. Es decir, que esta biblioteca se convierte en un lugar de encuentro de toda la comunidad educativa y de aquellos que buscan información en la red. Cualquier persona puede acceder, sólo hace falta un ordenador y conexión digital, por eso es democrática.
El usuario interactúa activamente con la máquina para encontrar los datos que desea y así organizar archivos según sus temas de interés. Esta es la caracterización personal de esta forma de agrupar la información.
La biblioteca digital está en nuestros hogares y ya no es necesario trasladarse. Aquí es posible llevarnos la información a nuestra casa, organizarla y clasificarla según nuestros gustos o intereses.
Estos movimientos no representan la perdida de importancia de la biblioteca tradicional como espacio del saber, sino que la nueva forma de recopilación de información significa la expanción del saber. Una condición imprescindible para ubicarnos en la nueva sociedad del conocimiento.

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